Grietas celestes

CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 22 (EL UNIVERSAL).- Luego del sismo ocurrido el martes pasado que causó múltiples destrozos en la Ciudad de México, el primer equipo de Cruz Azul regresó a los trabajos de entrenamiento, pero al llegar a La Noria, se dieron cuenta que había algunas grietas en las paredes y daños menores en el interior de sus instalaciones.
Así que mientras los jugadores y cuerpo técnico celeste realizaban la práctica matutina, llegó personal especializado para realizar una revisión en todo el complejo para descartar daños mayores que pudieran poner en riesgo a los jugadores.
Después de algunas horas de evaluación estructural en las diferentes zonas, se llegó a la conclusión que los daños fueron menores y no representan ningún peligro para futbolistas y gente que trabaja en ese lugar.
TRAMO POR TRAMO. Resulta que un grupo de siete personas era el encargado de revisar cada una de las paredes de la zona luego del sismo ocurrido.
Una vez que se descartaron problemas mayores, se decidió regresar a la actividad normal, aunque las zonas más dañadas fueron cubiertas con lonas, al interior del club.
La estructura que estuvo más afectada fue una barda que se ubica afuera de las instalaciones deportivas. Este muro de piedra lució una cuarteadura y otra una abertura.
COLABORÓ. Paco Jémez, técnico de Cruz Azul, comentó en Marca Radio de España cómo fue la experiencia que vivió hace unos días, al colaborar en la recolección de víveres para los damnificados.
“Tomé el coche y fui a la farmacia, compré medicinas, comida, herramientas para los escombros y me fui a uno de los puntos de acopio”.

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