Recuerdan el milagro en el hielo

AGENCIAS

Estados Unidos.- Hoy hace 38 años, un equipo de hockey sobre hielo derrotó a una idea. Un grupo de jóvenes universitarios se hizo mayor a golpes de stick, derrotando a la invencible Red Army de la Unión Soviética. En medio de la guerra fría, el 22 de febrero de 1980, los Estados Unidos consiguieron una de esas victorias que traspasa el ámbito del deporte.

“Puede ser el momento único más indeleble de la historia del deporte en Estados Unidos”, escribió Sports Illustrated de aquél combinado que “llevó a una nación entera al frenesí”. Una gran mayoría de ciudadanos estadounidenses, según varias encuestas, lo consideran el mayor logro deportivo del siglo XX.

La URSS era una trituradora sobre hielo. Había encadenado cuatro oros olímpicos y desde 1964 mantenía un récord de 27 victorias, un empate y una derrota con un balance anotador de 175 goles a favor y 44 en contra. En Lake Placid, Nueva York, los estadounidenses vencieron por 4-3, tras dar la vuelta al marcador en el tercer período con 10 minutos por jugarse.

Los soviéticos atacaron sin éxito y se desesperaron, incluso reconocieron haber sentido pánico tras el partido. La derrota les convertía en héroes caídos: “Recibir una medalla de plata es un honor, pero no para la URSS”, diría Vladislav Tretiak, considerado uno de los mejores porteros de la historia.

“Once segundos, diez segundos, ¡ahora mismo empieza la cuenta atrás! Morrow, para Silk. Quedan cinco segundos de partido. ¿Creen en los milagros? ¡Sí!”. Las palabras de Al Michaels, locutor de la ABC, forjaron la leyenda del milagro sobre hielo. El banquillo saltó exultante a la pista, entre los alaridos del público en una estampa perenne.

El capitán Mike Eruzione, que anotó el tiro ganador, tiene 63 años y dos nietos. “Dios, somos viejos”, comentó a Los Ángeles Times. “Lo más divertido son las cartas que hoy aún me llegan. Casi siempre empiezan, ‘Aunque no nací en 1980…’”.

“Si jugáramos ese partido 100 veces, perderíamos 99”, asegura Rob McClanahan, miembro del equipo, en una columna en el Star Tribune. “Era increíble como movían el puck”. La historia aparece en Red Army, documental en cartelera de Gabe Polsky que está recibiendo muy buena crítica y que refleja el significado y la importancia del equipo soviético como arma de propaganda del régimen comunista. Hollywood, por cierto, ya contó la historia desde el otro lado en El milagro (2004).

A pesar de que la URSS mantuvo su preeminencia sobre hielo hasta su descomposición en 1991, esa derrota marcó a los jugadores y a su legendario entrenador, Víktor Tijonov, fallecido el 24 de noviembre de 2014. Los estadounidenses, dirigidos por Herb Brooks, “un maníaco que sabía lo que hacía”, según su máximo goleador Mark Johnson, lograron reavivar la llama patriótica del país.

Tras salir de la desastrosa guerra de Vietnam, el escándalo del Watergate y en medio de una crisis de inflación y desempleo, el triunfo sobre el gran enemigo representó mucho más que un oro. La URSS acababa de invadir Afganistán, el 24 de diciembre de 1979, y sus guerreros sobre hielo eran la representación ideal de su poderío. Los hombres del milagro consiguieron revertir la propaganda a favor del bando capitalista y ayudaron, de paso, al boom de su deporte en casa.

“Cuando era un niño, conocía solo tres películas de terror occidentales”, comentó Dmitry Chernyshenko, presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi. “Una era Pesadilla en Elm Street, la segunda era Viernes 13 y la tercera era el Milagro sobre hielo ”. La prensa soviética calificó de vergüenza nacional el acontecimiento. Habían perdido ante Estados Unidos, en Estados Unidos y ante unos chavales universitarios.

Este día, 38 años después, los 19 supervivientes de aquél conjunto histórico se han reunido para rememorar su logro, designado como el momento más importante de la historia del deporte en el siglo XX por la revista Sports Illustrated. Los estadounidenses ganaron su último partido ante Finlandia (4-2) para proclamarse campeones olímpicos en casa, contra todo pronóstico.

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